ASPROUL

Los rectores callan y los profesores no se atreven a hablar por físico miedo, pero lo cierto es que cada vez es más común escuchar y recibir quejas sobre cómo están siendo recargados, casi que hasta la explotación, en algunas IES.   

Tras la pandemia, que se llevó los colchones financieros de la mayoría de IES privadas, y la desaceleración de la demanda, ayudada por las políticas gubernamentales de matrícula cero, que sólo están beneficiando a la educación superior pública, muchas privadas llevan un periodo muy largo (años), reduciendo su planta docente, aumentando las cargas académicas y recortando apuestas de calidad, bienestar, infraestructura, investigación y capacitación, entre otros aspectos.

Si bien muchas de estas situaciones entran en el ámbito de la autonomía universitaria (salvo cuando exceden las normas laborales –Código Sustantivo del trabajo-) no se ve una actuación de parte de entes como el Ministerio de Educación (p.e. la Subdirección de Inspección y Vigilancia), incluso el CESU, o de análisis del CONACES o del CNA, en los que adviertan el impacto de lo que está sucediendo en la pérdida de una masa crítica académica muy calificada, y de una gradual y preocupante pérdida de calidad real en el sector.

Prueba de ello es que la acreditación cada día pierde más peso, visibilidad, y hasta credibilidad, porque -al fin y al cabo- para las IES es preferible asegurar su supervivencia y sostenibilidad económica, que recibir únicamente una resolución y un distintivo anual, en el mes de diciembre, cuando el Ministerio realiza “La Noche de los Mejores”, que son “trofeos” para la acreditación que, en últimas, poco o nada les representa en términos prácticos a las IES.

Únicamente, a manera de contexto y reflejo de lo que está pasando en el sector, El Observatorio de la Universidad Colombiana, reproduce una de las muchas comunicaciones que están llegando de profesionales de las distintas IES con quejas de las situaciones internas.

En este caso corresponde a una IES acreditada institucionalmente en alta calidad, cuyo nombre reservamos por considerar que la situación se está extendiendo, en términos reales, a muchas más IES, acreditadas y no acreditadas.

Un preocupante testimonio 

Cuando finalizó el proceso de visita de pares todo cambió al interior de nuestra institución.

A todos los directores de programas virtuales y coordinadores les fue cancelado su contrato. Hoy han contratado unos pocos. En posgrados, por ejemplo, no hay director. A cada programa le toca asumir cinco cargos en uno y todo docente tiene a cargo hasta 500 estudiantes.

Así, todo director de programa es al mismo tiempo:

  • Director del programa presencial
  • Director del programa virtual
  • Coordinador de proyectos de extensión. Y para ello debe crear 4 proyectos de educación continua.
  • Director del mismo programa en la otra ciudad
  • Debe tener a cargo la creación de 4 electivas por semestre
  • Debe tener 22 horas de clases obligatorias (con ello se contrató a la mitad de los docentes. Los demás pasaran a OPS)
  • Debe responder por todo lo concerniente al programa en temas académicos
  • Debe ser  secretaria  (pues a todos los programas le suprimieron las secretarias, con lo que más de la mitad de tiempo se gasta en atenciones.
  • Debe ser el líder de investigación, internacionalización, proyección social……….
  • Los docentes de Tiempo Completo, por su parte, deben tener 25 h a 32 h de clase; los docentes de Medio Tiempo, entre 16 y 20 horas, más 2 artículos de investigación al año, más macroproyectos, más asesoría de tesis, más tutorías, más preparación de clase, más seguimiento de estudiantes en aulas de fortalecimiento, más preparación de estudiantes para que presentan sus pruebas Saber Pro….etc …

¿Es posible cumplir debidamente con todo esto?, ¿Esto es calidad?

¿Y el Ministerio…? Callado

Fuente: Observatorio de la Universidad Colombiana.