ASPROUL

¿Por qué los estudiantes de IES acreditadas como Unicórdoba, Unicosta, Mariana y CEIPA, además de otras como la IU Digital, la Católica Luis Amigó y la Juan de Castellanos no deberían recibir créditos, becas y subsidios públicos?

La respuesta la tienen los investigadores de Fedesarrollo, Víctor Saavedra, Juanita Bodmer y David Forero, en su libro Una ventana de oportunidad para la educación en Colombia” en el que presentan su hipótesis según la cual, para garantizar que las políticas de subsidios a la demanda tengan un impacto positivo sobre los beneficiarios, no deberían darse créditos, becas ni subsidios públicos a IES que no registren ni buena calidad ni pertinencia en el mercado laboral.

Por lo menos, la pertinencia y la calidad que, a juicio de los investigadores, arrojan los resultados de las pruebas Saber Pro y de la Tasa Interna de Retorno (TIR) de los estudiantes según las características de ingresos que el mercado laboral brinda a sus egresados. Por ello proponen que el programa de créditos contingentes al ingreso, del ICETEX, debería extenderse “pero solo restringiéndolos a programas con una tasa interna de retorno positiva”.

“Para garantizar que políticas de subsidios a la demanda tengan un impacto positivo sobre los beneficiarios, es importante considerar la tasa interna de retorno de los programas y las instituciones. Si la tasa de retorno a la que se enfrentan los estudiantes es negativa, incurrir en un crédito implica una reducción de bienestar del estudiante en el largo plazo, por lo que esfuerzos en aumentar cobertura por subsidios de demanda deben restringirse exclusivamente a programas pertinentes”, dice la investigación.

Los investigadores afirman que corrieron una simulación y muestran los datos de solo 40 IES. Las 20 que, en su análisis, tienen mayor calidad y pertinencia en 2020, y las 20 con menor calidad y pertinencia en 2020, que son las que mencionan con nombre propio. En las gráficas (ver abajo) muestran otras. La publicación no detalla los resultados del resto de IES, la memoria exacta de cálculo ni deja acceder al documento de referencia.

El cruce de variables entre calidad obtenida en el Saber Pro (no considera otros aspectos de calidad) y la tasa interna de retorno a nivel de IES (como si el ingreso en el mercado laboral fuera la única determinante en la educación superior), es presentado en un plano cartesiano con cuatro cuadrantes, así descritos: arriba a la derecha son IES que presentan tanto alta calidad como alta pertinencia; arriba a la izquierda se ubican IES que no presentan buenos resultados en pruebas estandarizadas, pero aun así presentan tasas de retorno superiores al promedio; abajo a la derecha se colocan instituciones que presentan alta calidad, pero tasas de retorno inferiores, mientras que abajo a la izquierda se identifican a las IES que presentan falencias en ambas dimensiones, tanto de calidad como de pertinencia, con resultados 2020.

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Así describen los cuadrantes los investigadores:

“Se observa cómo universidades reconocidas como de alta calidad, como la Universidad Nacional, la UPTC y la Universidad de Antioquia por el lado oficial, y la Universidad de Los Andes, el CESA el Externado, la Javeriana y la Escuela de Ingeniería de Antioquia, por el lado privado, se ubican todas en el primer cuadrante, exhibiendo tanto buenos resultados de aprendizaje como altas tasas internas de retorno.

Para el segundo grupo, IES que muestran bajos resultados de calidad, pero buenos retornos a la inversión educativa, se encuentran instituciones oficiales como la UNAD, la Universidad de Cartagena o el Instituto Técnico del Putumayo (de hecho, acá se ubican una buena proporción de las ITTU oficiales), mientras que del lado privado resaltan instituciones como CORSALUD, UNAULA y la institución privada de mayor cobertura en el país, UNIMINUTO.

Para la tercera categoría, IES con alta calidad pero baja pertinencia, se identifican universidades oficiales regionales, como la Universidad del Cauca o la Universidad de Los Llanos; por su parte, destaca el hecho que no se encuentra ninguna institución privada, lo que resalta la alta correlación entre alta calidad y altos retornos para este grupo.

Por último, en el grupo de IES que no registran ni buena calidad ni pertinencia en el mercado laboral, se encuentran IES oficiales como el Instituto Técnico Agrícola, la Universidad Tecnológica del Chocó o la Institución Universitaria Antonio José Camacho, y una aglomeración de IES privadas de pequeño tamaño.

Estas instituciones tienen egresados que experimentan retornos por debajo del promedio en sus trayectorias profesionales (en algunos casos en terreno negativo), así como resultados inferiores en las pruebas estandarizadas.

Sería importante que una estrategia de expansión de cobertura que se apoye en subsidios a la demanda excluya a estas IES como objetivo de los créditos, becas y subsidios, para garantizar que los beneficiarios vean resultados positivos en su bienestar en el largo plazo a partir del acceso a educación superior.

Las de mejores y menores resuatados

Según el análisis de los autores de la publicación, las 20 IES oficiales y privadas con mayor calidad y pertinencia en 2020, fueron:

– Universidad Nacional de Colombia(*),

– Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia(*),

– Universidad del Valle(*),

– Universidad de Antioquia(*),

– Universidad del Quindío(*),

– Universidad Militar Nueva Granada(*),

– Unidad Central del Valle del Cauca – UCEVA,

– Universidad del Atlántico(*),

– Universidad de Sucre(*),

– Universidad Industrial de Santander(*),

– Universidad de Los Andes(*),

– CESA(*),

– Universidad EIA(*),

– Universidad de La Sabana(*),

– Universidad ICESI(*),

– Universidad del Rosario(*),

– Universidad Javeriana(*),

– Universidad del Norte(*),

– Universidad EAFIT(*), y

– Universidad Externado de Colombia (*).

Por su parte, las 20 IES oficiales y privadas con menor calidad y pertinencia en 2020, fueron:

– Universidad de Córdoba(*),

– Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar,

– Instituto Técnico Agrícola,

– Institución Universitaria Antonio José Camacho,

– Institución Universitaria Digital de Antioquia,

– Universidad de La Guajira,

– Instituto de Educación Técnica Profesional de Roldanillo,

– Universidad Tecnológica del Chocó,

– Conservatorio del Tolima,

– Institución Universitaria Comando de Educación y Doctrina,

– Universidad INCA de Colombia,

– Unisangil,

– Universidad de La Costa(*),

– Universidad Mariana(*),

– UNICIENCIA,

– Fundación Universitaria Autónoma de Las Américas,

– ESEIT Escuela Superior de Empresa, Ingeniería y Tecnología,

– Fundación Universitaria CEIPA(*),

– Universidad Católica Luis Amigó, y

– Fundación Universitaria Juan de Castellanos.

Las marcadas con asterisco (*) tienen acreditación institucional.

Un debate de política pública

Si bien el documento corresponde a un ejercicio académico, conllevan una riesgosa estigmatización de la calidad e impacto de estas IES (y aún sin conocerse el listado completo), pues no sólo parte de premisas de evaluación muy polémicas, sino que también proviene de Fedesarrollo, un centro de investigación reconocido en el país y el alto gobierno, con incidencia en el diseño de políticas públicas.

Claramente la calidad no se puede medir únicamente con los resultados de las pruebas Saber Pro, cuando está demostrado que esta es una medida parcial de todo el complejo escenario de la calidad universitaria y que año tras año se confirma que hay una directa relación entre las mejores condiciones socioeconómicas de los estudiantes (y relacionamiento y bilinguismo) y los resultados Saber Pro. Prueba de ello es que entre las IES de menor desempeño no aparece ninguna de estrato alto.

A manera de ejercicio, valdría la pena preguntarse cuáles serían los resultados de calidad si algunas de estas universidades privadas de élite tuvieran los mismos estudiantes que matriculan y a los que sirven las IES ubicadas por los investigadores en la parte de abajo.

Además, también parte de una premisa riesgosa para la educación superior, cual es asumir que los salarios son la medida para determinar su pertinencia, mucho más cuando en Colombia y el mundo no hay una directa relación entre titulación y remuneración. Hay tendencias, pero como resultado de la oferta y la demanda y no la calidad formativa.

¿Qué hubiera pasado, por ejemplo, con los egresados de matemáticas, mal pagos hace unos años y hoy con muy buena demanda?

Los tres autores fueron consultados sobre el tema, y solamente Juanita Bodmer respondió. Señaló que el estudio en mención fue parte de un ejercicio académico llevado a cabo por Fedesarrollo y por lo tanto su alcance debe entenderse dentro de la esfera académica”. No obstante, Víctor Saavedra, quien fue viceministro de Educación, es el actual director de Atenea, en Bogotá, la “Agencia Distrital de Educación Superior, Ciencia y Tecnología”, desde donde se orientan programas de fomento y recursos de apoyo a las IES, y Bodmer es la Gerente de Estrategia y Planeación de la misma Agencia. Es decir, le hablan al oído al alcalde mayor de Bogotá (y quien sabe desde ahí qué tanto al gobierno nacional), para diseñar políticas públicas de cobertura educativa.

Fuente: Observatorio de la Universidad Colombiana.