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Petro y Hernández: los límites de la democracia

La democracia está en juego en estas elecciones y ambos candidatos representan una amenaza contra ella. ¿Será que resiste?

Felipe Botero*

El riesgo es que te quieras quedar

Gustavo Petro y Rodolfo Hernández amenazan a la democracia y pondrán a prueba el compromiso de las élites con este sistema de gobierno, que con razón ha sido considerado como “el principal activo y la principal esperanza de Colombia”.

El penoso lema que servía para promover el turismo hacia nuestro país decía que “el riesgo es que te quieras quedar”.

Este es el riesgo que encarnan tanto Hernández como Petro, porque hay razones para temer que no respeten la Constitución e instauren o traten de instaurar un gobierno autoritario para atornillarse en el poder durante más de cuatro años.

Un empate peligroso

El empate técnico en las encuestas no calma los ánimos.

En los días posteriores a la primera vuelta, Hernández parecía el ganador en la segunda, probablemente aupado por su vertiginoso ascenso antes de la elección. Pero ahora la diferencia entre los candidatos es inferior al margen de error. Queda una semana para la elección y Petro repunta en la intención de voto. El resultado es una moneda al aire.

Debido al empate en las encuestas parece que la campaña se disputa en el terreno pasional en vez del programático y que se ha intensificado la discusión sobre la estabilidad de las instituciones.

Es difícil recordar una campaña más desprovista de discusiones programáticas. Las últimas elecciones no fueron precisamente contiendas entre propuestas concretas, pero sí tenían un tema principal: hacer o no hacer la paz.

Pero la campaña actual no gira sobre nada específico. Así, la decisión de voto se resuelve a base de emociones y pasiones. Por eso es tan importante promocionar el carácter del candidato propio y atacar el del oponente.

La campaña anti-Petro

Los ataques contra Petro se concentraron en su talante autoritario y en el riesgo para la estabilidad macroeconómica que traería su gobierno.

Trabajar con Petro es difícil. Muchos de sus colaboradores cercanos renunciaron a sus puestos en la Alcaldía de Bogotá. Además, Petro produjo divisiones dentro de la izquierda que empujaron a Robledo —líder de un grupo tan izquierdista como el MOIR — a alinearse con Hernández. Otro factor que se resalta es su talante autoritario, que amenaza con un quiebre de las instituciones como sucedió en Venezuela o Nicaragua.

La llegada de un presidente de izquierda despierta mucho temor en el establecimiento por el cambio en las regulaciones o en el manejo de la política energética, áreas donde el presidente tiene alta injerencia.

Petro respondió a las críticas diciendo que respetará la Constitución. Conviene resaltar que su discurso y propuestas son muchos más moderadas en esta campaña que en la de hace cuatro años.

La campaña anti-Hernández

La elección del ingeniero despierta una sensación de incertidumbre por sus rasgos autoritarios. Además ha centrado su campaña en la lucha contra la corrupción, pero tiene un proceso abierto por interés indebido en la celebración de contratos, tema que fueron explicados  en dos episodios de “Reporte Coronell”.

Los audios y videos que se filtran en los medios muestran a Hernández como una persona acostumbrada a que le digan que sí y con poco respeto por el imperio de la ley —la cual prefiere usar como papel higiénico.

Y parece que no entiende el funcionamiento del proceso político: en una entrevista en La W se hizo evidente que no sabía cuántos debates necesita un proyecto para convertirse en ley y que creía que una ley puede aprobarse en tres días. También dijo no tener intenciones de cerrar el Congreso y que respetaría la Constitución.

En suma, el próximo presidente podría exhibir comportamientos que pongan en riesgo la estabilidad de las instituciones de la que se jactan los colombianos.

El compromiso normativo y la democracia

Mainwarin y Pérez señalaron que los regímenes políticos sobreviven cuando los sujetos más poderosos en la sociedad forman una coalición que acepta el régimen existente. Estos sujetos apoyan a la coalición que les garantizará ciertas políticas y ciertas preferencias sobre el régimen político.

Las preferencias por la democracia muestran que los sujetos están dispuestos a sacrificar los resultados de las políticas para mantener ese sistema de gobierno.

Existe una coalición con preferencias normativas democráticas en Colombia. Dicha coalición está conformada por los partidos, el empresariado, los militares y las organizaciones de la sociedad civil.

Petro respondió a las críticas diciendo que respetará la Constitución. Conviene resaltar que su discurso y propuestas son muchos más moderadas en esta campaña que en la de hace cuatro años.

Una lectura pesimista de la campaña electoral sugiere que la coalición prodemocracia está desgastada y que en el balance entre resultados de política y democracia, los resultados pesan más que la democracia.

Petro recogió una buena parte del voto antisistema. Los sectores populares manifestaron su inconformidad con el gobierno de Duque y con el abandono de los gobiernos anteriores, votando por una opción de izquierda.

La democracia en Colombia
Foto: Facebook: Ing. Rodolfo Hernández – La elección del ingeniero despierta una sensación de incertidumbre por sus rasgos autoritarios.

Pero la inconformidad no es patrimonio exclusivo de la izquierda. El fiasco de Gutiérrez también muestra la decepción con la política tradicional de la derecha, y eso explicaría en parte el triunfo de Hernández. Esos votantes consideran que el riesgo de elegir un presidente que ponga en peligro la democracia es menos que el beneficio que obtendrán de él.

El votante de la primera línea de Puerto Resistencia y el empresario que disparó contra los manifestantes coinciden en algo: el hastío hacia la política tradicional. Por eso se juegan su suerte con Petro o Hernández.

El quiebre surge cuando los intereses de unos pocos están por encima del beneficio colectivo. El próximo presidente podría poner a prueba la solidez del compromiso de los colombianos con la democracia.

Las experiencias de los países vecinos en términos de retroceso democrático —Nicaragua o Venezuela— o de supervivencia de la misma —Chile— confirman la importancia de una coalición que apoye el régimen o facilite su erosión.

El quiebre surge cuando los intereses de unos pocos están por encima del beneficio colectivo. El próximo presidente podría poner a prueba la solidez del compromiso de los colombianos con la democracia.

Confiemos en su firmeza.

Fuente: Diario Razón Pública 

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