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Ganó Duque, pero avanzan las fuerzas alternativas

A partir del 17 de junio del 2018 Colombia no será igual a la que históricamente hemos conocido, es decir, una Colombia donde las élites gobiernan a sus anchas para sus particulares intereses, desconociendo totalmente los afanes y los quereres del pueblo.

Si bien ganaron todas las fuerzas de la guerra y de la corrupción reunidas, hay que decir que las fuerzas alternativas, la gran convergencia democrática representada en el programa de la Colombia Humana y de su candidato Gustavo Petro logró que 8 millones de colombianos la respaldaran y se convirtiera en una gran esperanza para las próximas batallas políticas en el país.

 Esta circunstancia, prometedora hacia el futuro, no puede explicarse sino por una consideración política muy importante: la firma de los acuerdos de paz, que ha permitido eliminar significativamente la violencia política que tantos estragos le ha ocasionado a Colombia.
Además, estos acuerdos de paz han logrado que podamos hablar de temas relevantes para la inmensa mayoría de los colombianos: la dañina corrupción, Reficar, Odebrecht, el cartel de la toga y ahora último Hidroituango, sin dejar de señalar Electricaribe y otras tantas acciones regionales que han deteriorado la vida de la inmensa mayoría de los pobladores. Las graves deficiencias en salud, educación, empleo y trabajo decente, los estragos en el agro y la industria de los devastadores TLC, etcétera, etcétera.

Ahora, este esfuerzo de convergencia pudo haber sido exitoso si hubiera contado con la grandeza política de quienes desafortunadamente, abandonándola, terminaron invitando a votar en blanco en la segunda vuelta. De no ser por esto, la convergencia hubiera sido mucho más amplia, y tal como en la primera vuelta, sumados Fajardo, De la Calle y Petro hubieran derrotado la candidatura del uribismo representada en Iván Duque.

Se tratará entonces de que en adelante esta convergencia democrática que alcanzó esta significativa votación de ciudadanos libres encabezada por Gustavo Petro logre consolidarse en el país como la fuerza de oposición que vaya construyendo gobierno y poder desde lo territorial hasta lograr un gobierno alternativo en el 2022.

Es preocupante que el jefe de la delegación del empalme del nuevo presidente
sea el señor  Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda de Uribe
con profundo criterio neoliberal

De otra parte, a pesar de la declaración del nuevo presidente Iván Duque el pasado 17 de junio al celebrar su triunfo de que iba a buscar la unidad, el diálogo y la confluencia entre todos los colombianos,  ya logró unificar a la bancada de la nueva unidad nacional alrededor del Centro Democrático para aplazar la reglamentación que tanto necesita hoy la Justicia Especial para la Paz para poder desarrollar las tareas derivadas del acuerdo de paz. Es decir, empieza el proceso de no refrendar los acuerdos sino volverlos trizas. Así mismo, es preocupante que el jefe de la delegación del empalme del nuevo presidente sea el señor Alberto Carrasquilla.

Alberto Carrasquilla fue el ministro de Hacienda de uno de los gobiernos de Uribe y todos sabemos del profundo criterio neoliberal con que él va a enfrentar todas las circunstancias de carácter económico, social y laboral. Por eso, como lo dijo Iván Duque en sus diversas intervenciones como candidato presidencial, como se lo ha solicitado y por tal motivó el respaldo del Consejo Gremial Nacional, realizará regresivas reformas en materia tributaria, pensional y laboral. Ya sabemos que ha reiterado que va a reducir los impuestos a las grandes corporaciones y a las personas naturales, por tal motivo serán las rentas de trabajo y los impuestos al IVA los que irán a pagar los platos rotos de esa reducción a los ricos. En materia pensional ha venido sosteniendo la necesidad de tener un sistema que le de competitividad entre el régimen de prima media de Colpensiones y el de ahorro de los trabajadores en los fondos privados, con lo cual se fortalecerán estos últimos. Atendiendo los reclamos del sistema financiero que desde la fatídica Ley 100 del año 93 -impulsada por quien era senador en ese momento Álvaro Uribe Vélez- hoy siguen queriendo más, no contentos con los 220 billones de pesos que ya manejan a sus anchas.

Adicionalmente, van a seguir proponiendo seguir flexibilizando el contrato de trabajo con la legalización la tercerización laboral y buscando restringir aún más los derechos de asociación, negociación y huelga.

Se desarrollará así un proceso en el cual muy rápidamente el nuevo gobierno de Duque y Uribe, buscará gastar su capital político en estas medidas.

Frente a ello, la gran convergencia declarada ya en oposición por su jefe Gustavo Petro, deberá realizar todas las acciones para que podamos defender los acuerdos de paz, combatir verdaderamente la corrupción y oponernos a todas las medidas regresivas que nos anuncian desde la coalición que lidera el Centro Democrático en la nueva unidad nacional, a través del nuevo presidente Iván Duque.

Fuente: Diario Las 2 Orillas

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