ASPROUL

Gómez, exrector de la Javeriana, en Cali, muestra, en el diario El País, cómo las cifras confirman que la universidad privada tiene mucho más impacto del que se imagina.

La realidad y tradición colombiana de tener un sistema educativo mixto de educación superior quedó muy bien esbozada por el Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana. En esa radiografía quedó en claro la importancia y participación de las universidades oficiales y privadas. Realidad mixta del sector que en el proyecto de ley estatutaria de educación quedó mencionada una sola vez (ver artículo 2) y muy poco desarrollada, seguramente por el lamentable sesgo antiprivado del Gobierno Petro.

¿Qué muestra el LEE sobre el sector universitario en Colombia? En pregrado tienen más estudiantes las oficiales con un 57 %, mientras que las privadas cobijan al 43 %. Sin embargo, ¿dónde están los estudiantes de pregrado más pobres (estratos uno y dos)? El 69 % está matriculado en universidades privadas. Solamente el 31 % está en universidades oficiales.

Así pues, la política de gratuidad que el Gobierno Petro ha profundizado y colocó en el plan de desarrollo, solo le llega a la minoría de los pobres del país. Esto debido a que no subsidian los estudiantes que están en las universidades no estatales. ¡Qué tragedia!

Hay que decir también que la gente quiere estudiar más en las públicas, pero no hay suficientes cupos. Por el nivel de absorción (porcentaje de admitidos sobre inscritos), vemos que las públicas tienen una gran demanda insatisfecha, tienen un nivel de absorción del 39%. Mientras que en las privadas es mucho mayor 59% por lo que seleccionan menos.

Pero en posgrados es al contrario y más acentuada la diferencia: universidades oficiales con un 28 % de participación en estudiantes y las privadas con el 72 %.

Otra conclusión es que hay muchas más instituciones privadas que oficiales. De las primeras hay 216 y en el subsector oficial hay 84. Esto quiere decir, cruzado con los números de estudiantes, que las universidades oficiales son mucho más grandes, son menos en número y en pregrado tienen más estudiantes. Lo que implica diversidad para las estrategias de fomento.

En término de profesores es clara la fortaleza oficial. Tienen el 52 % de los docentes con título de doctorado vinculados a las universidades. Este hecho muestra cómo era de importante acompañar a las universidades privadas en la financiación de los estudios doctorales de sus profesores, en algún tiempo el Ministerio de Educación a través de Findeter hizo esa financiación con tasas subsidiadas.

Con relación a los programas acreditados de pregrado, las universidades privadas tienen 851 y en las oficiales hay 786. Esto es interesante porque muestra el esfuerzo que han hecho las privadas en procesos de mejoramiento continuo, que ayudan a elevar la calidad.

Finalmente, muestra el LEE que son las universidades privadas quienes estarían más descentralizadas, pues el 53 % de los programas ofertados fuera de la capital del país son del subsector privado.

Estos datos, cruzados con otros como la deserción, nivel de remuneración de los egresados, y otros aspectos más cualitativos, nos pueden mostrar con mayor claridad lo que significa ser un sector mixto de educación superior, sus fortalezas y debilidades, y por ende, pistas para la mejor política pública a un Gobierno que desafortunadamente tiene un sesgo ideológico contra la educación privada sin ánimo de lucro.

Observatorio de la Universidad Colombiana.