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El gobierno Petro presentó ante la ONU su política exterior feminista, una estrategia del Ministerio de Igualdad y la Cancillería para cumplir las metas del gasto social inclusivo.

Tatiana Gélvez Rubio* y Cindy Rozo Romero**

La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (1995) proyecta la  eliminación  universal de la desigualdad de género. Tres décadas después, persiste esta tarea inconclusa: las estadísticas del Banco Mundialindican que la brecha de ingresos esperados entre hombres y mujeres, a lo largo de su vida, será en promedio de USD 172.000 millones: casi dos veces el producto interno bruto (PIB) anual del mundo.

En respuesta, las Naciones Unidas han exhortado a todos los países a que renueven este compromiso mediante esfuerzos diplomáticos —específicamente, con la paridad de género en la representación diplomática—. Todos estos esfuerzos se denominan política exterior feminista.

Hay mucho por mejorar

Aunque está en sus primeras etapas, la igualdad de género se ha destacado en la política exterior de diferentes países: Suecia (2014), Canadá (2017), Francia (2019), México (2020), Luxemburgo, España, Alemania (2021) y Chile (2022).

En Colombia, persisten los desafíos de género en todos los frentes:

  • Violencia basada en género: Entre enero y septiembre de 2023, se cometieron 410 feminicidios, con un promedio de 52 casos por mes, según datos de la Procuraduría.
  • Menor tasa de ocupación y disparidades económicas: Por ejemplo, en el trimestre móvil noviembre 2023-enero 2024, hubo una diferencia del 24,9 %, según el DANE.
  • Participación política: En las elecciones de 2023, las mujeres ocuparon apenas el 13 % de todas las corporaciones; Ibagué fue la única capital con alcaldesa electa.

Cuidadoras no remuneradas

Las labores del cuidado han protagonizado el debate político de los últimos años.

el Ministerio de Relaciones Exteriores se encargará de la cooperación internacional, fundamental para la política exterior feminista. Esta incluye un plan de inversión para que el país se inserte en fondos internacionales con programas para reconocer, reducir y transformar las normas y prácticas sociales que perpetúan las brechas y desigualdades de género.

La gráfica 1 ilustra la participación y el tiempo que dedican las mujeres y los hombres a labores de trabajo remunerado y no remunerado: entre septiembre de 2020 y agosto de 2021, el 53,3 % de los hombres y el 29,9 % de mujeres participaron en actividades de trabajo remunerado.

No obstante, el panorama cambia con el trabajo no remunerado, ya que la participación de las mujeres es considerablemente mayor: el 90,1 % de las mujeres asumió trabajo no remunerado, frente al 62,7 % de los hombres; las mujeres dedican en promedio 7:40 horas diarias a estas actividades, frente a las 3:01 horas promedio de los hombres. 

La apuesta de la diplomacia feminista

Según el Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer, entre 48 países de la OCDE analizados en 2023, Suecia ocupa el primer lugar en el índice de política exterior femenina: es decir, ha aplicado un enfoque feminista a todas las áreas de su política exterior.

En América Latina, se destacan Argentina, Chile y Perú. Colombia, por su parte, cuenta con su mejor puntaje en justicia económica (0,82), paz y militarización (0,608), protecciones laborales(0,59) y clima (0,586), como se ilustra en la gráfica 2.

En consecuencia, Colombia tiene una oportunidad para que su política exterior mejore las condiciones de las mujeres, adolescentes y niñas colombianas en toda su diversidad. 

Frente a estos desafíos, la vicepresidenta Francia Márquez ha propuesto una agenda de compromisos para el Gobierno nacional —específicamente, para el gobierno Petro—. Uno de sus aspectos cruciales es la capacidad fiscal para poner en funcionamiento el Ministerio de la Igualdad, así como actuar transversalmente en todos los sectores del gobierno.

Plata y ministerios

Como parte de las estrategias, en agosto de 2022, el Ministerio de Relaciones Exteriores comenzó a formular la primera política exterior feminista de Colombia. Esta busca financiación para velar por los derechos de las mujeres y niñas en el país.

En este sentido, el Ministerio de Relaciones Exteriores se encargará de la cooperación internacional, fundamental para la política exterior feminista. Esta incluye un plan de inversión para que el país se inserte en fondos internacionales con programas para reconocer, reducir y transformar las normas y prácticas sociales que perpetúan las brechas y desigualdades de género.

Hay cuatro frentes:

  • las mujeres como eje central para construir y mantener la paz;
  • políticas coherentes con las mujeres en su diversidad;
  • un enfoque participativo para la sociedad civil como actor clave de las políticas.

Con respecto al último punto, según la Cancillería, el diseño de la política contó con la colaboración de 18 organizaciones feministas, de la comunidad LGTBIQ+ y de la comunidad científica.

Además, el Plan Nacional de Desarrollo la considera una forma de promover la justicia social y ambiental. Fomenta acuerdos bilaterales con enfoque de género en lo relacionado con la migración, así como la participación de mujeres en conferencias ambientales —especialmente la COP16, que se celebrará en Cali—.

el panorama cambia con el trabajo no remunerado, ya que la participación de las mujeres es considerablemente mayor: el 90,1 % de las mujeres asumió trabajo no remunerado, frente al 62,7 % de los hombres

Foto: Alcaldía de Cali – Con base en la Política Exterior Feminista, el gobierno debe trabajar en varios aspectos, entre ellos lograr una paridad en sectores empresariales, científicos, tecnológicos, etc. 

Enfoques de la política exterior feminista

De esta manera, el Gobierno nacional espera que la política exterior feminista actúe desde los siguientes enfoques:

  • Una visión global que cohesione las acciones en Colombia y el exterior. Al respecto, falta incorporar normas internacionales: por ejemplo, las estadísticas del sector cuidado deben cumplir con el propósito de la Ley 1413 de 2010.
  • Principio de igualdad, una prioridad. Los recursos humanos, materiales y financieros deben dirigirse de acuerdo con este principio. En este frente, la paridad en todos los sectores es un reto: científico, empresarial, tecnológico y educativo.
  • Mecanismos de coordinación de la política exterior feminista en todo el Servicio Exterior. Para ello, hay que mejorar la paridad en los cargos diplomáticos y directivos relacionados con las relaciones exteriores del país.
  • Aunar esfuerzos con todos los actores. Esto traería avances concretos y duraderos para las mujeres. La política exterior feminista debe coordinarse con otros ministerios —particularmente con el Ministerio de Igualdad—, así como con otros actores relevantes: sector privado, centros de pensamiento, organizaciones de sociedad civil, Congreso, entre otros.
  • Considerar discriminaciones que enfrentan las mujeres y niñas. Estas pueden ser diversas y estar entrelazadas. Además de la discriminación basada en el género, estas pueden experimentar discriminación debido a su origen étnico o racial, orientación sexual o identidad de género (comunidad LGTBI), situación económica, afiliación religiosa, discapacidad o lugar de procedencia.

Un principio para la igualdad

En suma, la política exterior feminista es aún un proyecto en etapa inicial y con grandes desafíos por delante. Redes globales de mujeres y alianzas feministas internacionales se han adherido; pero hay que llevar a la escena internacional planes y programas concretos para consolidar las acciones propuestas.

Esta política exterior de Colombia debe promover activamente la igualdad de género como un principio transversal y un eje prioritario de la acción exterior colombiana.

Fuente: Diario Razón Pública

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