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Frente a errores de Duque, “tenemos el derecho a entrar en desobediencia civil”, dice Julio Roberto Gómez, de la CGT

Para el sindicalismo en general, y la CGT en particular, la vida está por encima de cualquier otra consideración, es el derecho mayor, señaló Julio Roberto Gómez, presidente de esta confederación sindical, al controvertir medidas tomadas por el Gobierno Nacional para controlar la pandemia del coronavirus en Colombia.

Y fue más allá. Señaló que frente a las que considera medidas erróneas y extemporáneas por parte del Gobierno Duque, los colombianos tenemos todo el derecho de entrar en desobediencia civil.

Dijo estar muy preocupado por las tasas de desempleo que generará la pandemia del coronavirus. Que en su opinión no es la única que nos amenaza. Hay otras pandemias igualmente peligrosas. Mencionó la indiferencia una clase que detenta el poder, que se olvida de la población colombiana desposeída.

“El Presidente de la República debe poner los pies en la tierra, dejar la arrogancia y entender que estamos en una situación sumamente complicada”, dijo el dirigente sindical:

¿Qué sentimientos y sensaciones tiene usted hoy, en medio de esta pandemia que nos tiene encerrados y preocupados?

En lo personal, mi sentimiento es de mucha incertidumbre por la gravedad de la situación. Porque no es solo el coronavirus la pandemia que nos amenaza, hay otras igualmente peligrosas, como la indiferencia una clase que detenta el poder, que se olvida que la inmensa mayoría de la población colombiana está desposeída; la pandemia de una clase política corrupta, salvo honrosas excepciones, que cada año desaparece 50 billones de pesos en corrupción; la pandemia de la pobreza en el campo, que requiere una reforma agraria que incorpore a 12 millones de campesinos, porque la tierra está concentrada en pocas manos.

Esa indiferencia de quienes detentan el poder, ¿cómo se manifiesta en esta crisis?

Se manifiesta en que a los de arriba no les importa lo que les pase a los de abajo. La gente pudiente se puede provisionar de alimentos y tener su medicina prepagada, pero quienes viven en el rebusque del día a día no tienen la posibilidad de provisionarse. Si no trabajan hoy no pueden comer mañana, así de sencillo; y además se debaten entre la vida y la muerte porque lo que tienen es un Sisbén. ¿Qué políticas se están trazando para atender a los adultos mayores?

Desobediencia civil como una posición política. ¿Es eso?

La desobediencia civil se ubica en el contexto de que para enfrentar el serio fenómeno que estamos viviendo, uno no está obligado a atender órdenes que vayan contra el derecho a la vida y la dignidad de la clase trabajadora, así el Presidente Duque tenga todo el poder para dictar medidas. No basta con decir que solo el 2% de los infectados se muere. Porque multiplíquelo por el número total de infectadas y el resultado es una barbaridad. El movimiento sindical siempre ha sido respetuoso del ordenamiento constitucional y democrático de nuestro país, pero en esta coyuntura la CGT es clara: el Presidente de la República debe poner los pies en la tierra, dejar la arrogancia y entender que estamos en una situación sumamente complicada.

Y frente al debate entre el Presidente y la alcaldesa Claudia López y demás mandatarios regionales y locales que decretaron la ley seca, ¿qué piensa?

Nosotros en esta crisis estamos con la alcaldesa Claudia López y los otros mandatarios locales que harán un simulacro de toque de queda este fin de semana para frenar el virus. Eso lo consideramos muy importante en este momento. Porque no estamos hablando de cualquier cosa: es la vida de los colombianos la que está en juego. Vea la tragedia de Italia, de España, que se debe fundamentalmente a que desestimaron la contundencia y mortalidad del virus.

De toda esta situación angustiosa, que además se complica con la altísima contaminación en las ciudades, ¿qué es lo que más le angustia?

Me angustia las altas tasas de desempleo que se nos vienen encima, más de las que ya tenemos. ¿Qué va a pasar aquí? Están cerrando cafeterías, salones de belleza, gimnasios, almacenes. La situación es preocupante. ¿Y qué responden las empresas? Toman la medida de adelantar las vacaciones. Absurdo. Las vacaciones tienen un fin social, y es que el trabajador descanse y se integre con su familia. Pero irse a pasar vacaciones a la casa por cuenta de la pandemia, no se puede asumir como vacaciones.

Usted publicó un trino en el que pide a los empresarios “refinanciar créditos con bancos, ampliar plazos y así conservar los empleos de sus trabajadores. Las crisis se superan solidaria, no arbitrariamente”.

Sí, eso es lo que está pidiendo la CGT: acciones de tipo práctico para ver cómo salimos de esta situación. Porque después de esta pandemia el mundo no va a ser el mismo, será totalmente distinto. Los de arriba en la escala social deben entender que no sostendrán su dinero y su poder si no cambian las cosas. Esta crisis nos tiene que servir para la reflexionar, buscar la forma de reconstruir un mundo distinto. Que será posible solo sobre la base de la solidaridad, el compromiso y la responsabilidad social.

Y el movimiento sindical, ¿cómo está ejerciendo su responsabilidad en este momento crítico?

El sindicalismo está siendo muy responsable en esta crisis. Nada de aglomeraciones, marchas, mítines, ni reuniones grandes. Para el movimiento sindical, y en lo que a la CGT respecta, la vida está por encima de cualquier otra consideración, es el derecho mayor.

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